¿Pero un acontecimiento no es tanto más significativo y privilegiado
cuantas más casualidades sean necesarias para producirlo?
Fue casualidad no verte la primera vez que compartimos el
mismo espacio. Estabas con ella, yo estaba con otros.
Fue casualidad, oportunidad quizás, el verte el día en que
casualmente fuiste solo. Y fue casual mirarte y quedar atrapada en tu sonrisa;
también lo fue que miraras mientras te miraba y que te sonriera mientras lo
hacía.
Fue casual que mi rostro, entre tantos, se quedara grabado
en tu mente por la imprudencia de una amiga.
Que coincidiéramos al conectarnos fue total casualidad y que
gran coincidencia entendernos como si nos conociéramos de antes, de siempre.
Por casualidad nos encontramos en un sitio inesperado y por
casualidad nos cruzamos. Aun cuando queríamos vernos, no ocurrió cuando
quisimos sino cuando el universo por casualidad nos tropezó.
Qué forma tan casual de meterte en mi piel en poco tiempo,
que casual que compartiéramos dolores y frustraciones, incluso duelos.
Fue casualidad la convergencia de nuestras soledades y de
forma casual, nos acompañamos.
Tan casual fue todo que terminé amándote pero de causalidad
fue a destiempo.
Qué casualidad perderme tanto tiempo y volverte a ver justo
con ella. Casual que sonara una canción que habla de lo mucho que le amará por
siempre y de lo mucho que le extraña y que no quiere extrañar nada, justamente
en el momento en que la besabas a pocos metros de mí.
Me distancié y fue casualidad encontrarnos de nuevo, casualmente
querías compañía, casualmente estuve dispuesta a dártela, quizá porque
coincidimos en la necesidad de no estar solos.
Por casualidad me enteré de tus otros romances,
entonces, de manera casual te dije que
ya no más y me fui.
Te encontré de nuevo, con otra... Casualmente ya eran tres,
un accidente, una casualidad de la que me enteré porque por coincidencia, leí
un mensaje de alguien más para ti.
Casualidad fue encontrarnos de nuevo y que justamente ese
día naciera el niño que por casualidades de la vida engendraste.
Y lo más casual fue que sonara una vez más, una canción
gritándome como una voz interior “solo necesito enfrentarlo”.
Casualidad, que nos fuéramos del sitio a horas distintas y
coincidiéramos en el mismo bus.
Casualidad seguirte encontrando cada vez por casualidad.
¿Casualidad o destino? No sé qué pensar.
Demasiadas casualidades conspirando en esta vida que insiste
en encontrarnos y desencontrarnos.
Dime cariño, si el universo insiste... De casualidad algún
día... ¿Te podré olvidar? Qué manera de marcar la de la casualidad.